María Isabel de Lince es una pintora y psicóloga colombiana cuya práctica artística se ha desarrollado a lo largo de más de seis décadas de constante exploración con el color, la luz, la naturaleza, la espiritualidad y las dimensiones emocionales de la experiencia visual. Nacida en Bogotá, donde continúa viviendo y trabajando, es reconocida por sus luminosas pinturas al óleo abstractas que transforman la observación del mundo natural en evocadores campos de color, transparencia, movimiento y atmósfera.
Su relación con el arte comenzó en la infancia, impulsada por un entorno familiar en el que la pintura, la lectura, la naturaleza y la fe estaban íntimamente conectadas. Posteriormente, estudió Arte y Diseño Arquitectónico en la Universidad Javeriana, y más adelante cursó la carrera de Psicología en la misma institución. Su formación artística se enriqueció mediante estudios con distinguidos maestros y artistas como David Manzur, Fernando Dávila y Miguel Moyano.
A la par de su trayectoria artística, de Lince ejerció profesionalmente como psicóloga. Esta experiencia contribuyó a su comprensión del arte como un poderoso medio de comunicación emocional y espiritual. Más que ilustrar ideas psicológicas de forma directa, sus obras buscan crear espacios de contemplación en los que el espectador pueda experimentar sensaciones de paz, libertad, esperanza, alegría y conexión.
La naturaleza sigue siendo la fuente principal de su lenguaje visual. Los océanos, bosques, montañas, flores, ríos y la extraordinaria biodiversidad de Colombia han constituido una base permanente para su trabajo, junto con los cielos, las galaxias, los fenómenos atmosféricos y las fuerzas elementales de la tierra, el aire, el agua, el fuego y el éter. Aunque en sus inicios trabajó de manera más figurativa, evolucionó gradualmente hacia la abstracción, permitiendo que las formas naturales se volvieran cada vez más fluidas y expresivas.
Trabajando principalmente con óleo sobre lino, de Lince construye sus composiciones a través de veladuras transparentes y capas sucesivas de pigmento. La luz parece emerger desde el interior de las pinturas, mientras que los azules, verdes, violetas, rojos, ocres y pasajes tonales luminosos crean sensaciones cambiantes de profundidad, movimiento y espacio. Su obra reúne conocimiento técnico, intuición, reflexión espiritual y una profunda preocupación por la responsabilidad ambiental.
A lo largo de su carrera, sus obras han llegado a públicos de las Américas, Europa, Asia y Oriente Medio. Entre sus presentaciones internacionales más destacadas se encuentran exposiciones y eventos de arte en China, Catar, Dubái, Nueva York, París, Viena, Venecia, Barcelona y Roma. En Colombia, ha expuesto en recintos de gran relevancia como el Museo Edgar Negret, el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga, el Museo Casa Grau y la Catedral de Sal de Zipaquirá.
De Lince ha recibido numerosas distinciones internacionales y ha sido incluida en libros, catálogos y publicaciones de arte. A pesar de este reconocimiento, considera que la pintura en sí misma es el eje esencial de su trayectoria. A través de la abstracción, continúa explorando la naturaleza, las emociones humanas, la fe y la posibilidad de encontrar belleza, luz y esperanza en medio de un mundo incierto.


