Los torsos desnudos, con apretadas bragas de Walter Santamaria* pueden compararse con obras de John Kacere, al menos en la estructura de ampliaciones y primeros planos de fachada corporales aisladas y fragmentadas. Los planos excitantes y publicitarios de la industria porno, de las portadas de revistas ilustradas y de los primeros planos cinematográficos, se intensifican aquí, trascendiendo cualquier placer o posibilidad voyeurista, hasta alcanzar una potencia pictórica estruendosa que rompe espacio y margen. Sus cuadros son carne y materia, tamaño, forma y extensión relativa del cuerpo y del material destacan al máximo cuando ninguno de los dos domina y cuando el todo es algo apretado sin llegar a la claustrofobia. No se plantea reflexiones sobre el ilusionismo o realismo. Cuando edita las imágenes piensa en lo que ve, y cuando pinta, en lo que aparece en los bocetos. Las consideraciones espaciales en sentido tradicional carecen de importancia; su meta es alcanzar la espontaneidad manteniendo la figura contra el lienzo en vez de colocarla “en cualquier parte”. Tampoco Santamaria se interesa por el aspecto aparente, sino por los elementos plásticos que subyacen en él. Las manipulaciones sexuales se presentan con fragmentos de desnudos femeninos, adaptados a una severa norma cromática y formal. Manipulación y contra manipulación: cuando retrata a sus conocidos, este síndrome de glorificación es también un osado, incisivo montaje político. Santamaria, igual que wolfgang petrick, ofrece una anatomía disecada y no embalsamada, un acercamiento fotográfico, y no el convencional. Juzga a la pose académica una autentica mentira, y desmonta su trampa pictórica, su consideración de detector de mentiras. Sus cuadros utilizan citas fotográficas, manipulan lo manipulado, tetas y vientres, composiciones abstractas y retratos, pin-up y knock out: el caos visual es reducido en tales confrontaciones a su tendencia principal, narcisismo y sexualidad. Queda por saber si en esta directa combinación pictórica, a la que el acercamiento y la ampliación confieren una emotividad adicional, se trasluce el sutil mecanismo de la manipulación de la imagen digital o si únicamente se utiliza para conseguir una sugestiva propuesta plástica. No en balde podríamos expresar al igual que el coleccionista alemán ante los cuadros de Peter Morgue: “Artística y descaradamente erótico…serio como un muslo o una suela de zapato, como precisamente es el erotismo; lo cual me influye, y por eso lo compro”.(1) ¿Qué es un pubis hinchado, un retrato y un abstracto en esta muestra victoria? Su disonante coexistencia, su intercambiabilidad. Los cuadros de Santamaria intentan responder al postulado de Brecha: “los artistas representan las contradicciones y relaciones humanas, Y muestran las condiciones humanas bajo las cuales aquellas se desarrollan”.(2)
*Pintor Autodidacta, diseñador Industrial, Catedrático de la Escuela de Diseño Industrial. Universidad Industrial de Santander.
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